Disfrutar de tu familia y los negocios, ¡sí van de la mano!

¿Cómo ven esta clienta que nos buscó? y no, no porque ella tuviera un negocio sino porque su marido necesita ayuda urgente. Me comentaba que su marido ha llegado a trabajar jornadas muy extensas, todo para consolidar su negocio. Era consciente del esfuerzo que su esposo hacía todos los días, pero sentía que sus hijos se estaban llevando la peor parte, porque no convivían con él, incluso llegaban a no verlo por días. Ambas discutimos el asunto y llegamos a la conclusión de que era algo complicado, pero que el equilibrio era posible. “Ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre”, dirían por allí. 

Esta es una preocupación muy cotidiana y genuina entre las personas que nos dedicamos al ámbito empresarial, y me atrevería a decir que está más que justificada. La idea me estuvo rondando la cabeza por días, y al analizarlo a profundidad, llegué a varias respuestas, que a su vez, me ayudaron a pensar en acciones concretas, para ayudarte a no descuidar ninguno de los dos aspectos, porque la familia es tan importante como una empresa.

Disfrutar también es parte del trabajo:

Es totalmente comprensible que quieras dedicarle todo el tiempo del mundo a tu empresa y que pienses que es importantísimo que todo lo que se haga en ella pase por tus manos. Pero algo que quizá no estés tomando en cuenta, es el gran impacto que esta decisión está teniendo en ti, y en el círculo de personas que te rodea. A largo plazo esto puede traer consecuencias reales y la única forma de corregirlo es convirtiéndo “tu tiempo” en “tiempo de calidad”.

Divide tu tiempo en lo más importante:  

Revisa tus tiempos, considera qué es eso a lo que le quieres dedicar más horas y entonces organizarte para dividir tu día. Dedica horas eficientes a tu trabajo y establece límites, es decir: organízate por logros diarios y procura trabajar duro para cumplirlos, pero lo importante es que cuando el reloj lo indique, dejes de lado lo que estás trabajando y te dediques a pasar el tiempo de calidad que te sobra, con quién quieras y donde quieras, al fin de cuentas ese trabajo te va a esperar hasta el siguiente día.

La organización y los procesos lo son todo:   

Algunos podrían pensar que no tiene mucho que ver, pero una empresa organizada, con procesos claros y sistemas que funcionen guiados por los flujos de trabajo, hará que todas las personas involucradas puedan ser más eficientes y ganen más tiempo para ellos mismos y sus familias. Verás que todo eso aumentará la productividad del equipo completo (incluyéndote), al sentirse más frescos y animados para regresar a trabajar.

Delegar es más importante de lo que parece:

Hay empresarios que temen dejar labores muy importantes en otras manos, miedo a delegar funciones. Es razonable, pero delegar es confiar en quien tú has elegido. Basta con pensar que si elegimos a las personas adecuadas, ellos verán otras perspectivas y podrán resolver las cosas a su forma de ser y pensar. Obteniendo los mismos o más resultados.

Por último, si no eres empresario y tienes otras obligaciones, recuerda que esto también debe de ser relevante para ti. El trabajo, la vida y la familia deben de estar en un equilibrio. Sabemos que no siempre será así, pero hay que esforzarse para que todos los ámbitos de nuestra vida estén bien orientados. De este modo, será más fácil que llegue la felicidad que estás buscando, y por lógica, la plenitud que todos anhelamos. Recuerda, el éxito no se encuentra, el éxito se trabaja.  

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